Stay high

Cuando estoy drogada es cuando puedo llorar, con los cascos y la música a todo volumen, para no escuchar mi llanto. Y para sentir las lágrimas como caricias rozando mis mejillas. Como cuando me acariciabas antes de dormirnos o haciendo el amor. Así.. con la música bien alta. Da igual de lo que sea, ni lo que diga. Aunque mayoritariamente estos momentos suelen llegar en el momento de clímax de la canción, como valor de explotar las emociones y de sacarlas a fuera.

¿Huir o buscar?

Quizá pueda encontrar una nueva oportunidad para mí. Quizá huyendo encuentre la respuesta.
¿Estoy huyendo o sólo busco encontrar otro camino diferente? ¿Conocer algo nuevo?
Tengo que adentrarme en mí y encontrar la respuesta. Necesito tiempo para mí. Necesito enfrentarme a algo nuevo,  hacerlo yo sola.
Necesito respuestas en mi vida. Necesito darle un sentido a todo. Quiero crecer. Encontrar la luz dentro de mí, aprender algo nuevo. Sobrevivir con mis propios medios. Responsabilizarme de mis actos y sentimientos que no quieren salir.


Acerca del arte, I

"No es solo lo que escribes, también son los huecos que dejas en blanco, las palabras en el tintero que decidiste borrar. La entonación y los colores cuentan pero también habla lo que no se deja escrito. Es lo que ves y lo que no, como cuando en una mano de cuatro dedos notas más la ausencia que la carne.
Se necesita práctica y mucha intuición, pero no estamos obligados a verlo en la primera sala. Vayamos pasando, sin perder el tiempo ni intentarlo ganar. Poquito a poquito."

JG

Llamado a la locura


Hago un llamamiento a la locura
porque estamos dejando que se vaya
y su lugar lo ocupe la cordura.

Hago un llamamiento a los que como yo,
son ingenuos y esperanzados románticos
pero se han ocultado tras máscaras realistas.

Este mundo necesita más locura
y menos cordura.

Este mundo necesita más románticos
y menos realistas.

Aunque pensándolo bien,
hay que estar muy loco para ser realista en los tiempos que corren,
y muy cuerdo para buscar amor e ilusión donde no lo hay para llevar mejor los días.

La triste historia del joven bohemio

Al joven bohemio le aprisionó la realidad una madrugada con resaca, venía de camino a la vida sin ni tan si quiera saberlo, volvía de la felicidad, sin ser consciente de lo que iba a suceder. No sé a qué joven bohemio se le ocurre la estúpida idea de salir al mundo una noche cualquiera, sé que fueron los delirios de la absenta lo que le llevó a abandonar su guarida, y por eso puedo llegar a perdonarle, pero él jamás lo hará.

Paseaba sin rumbo por aquella ciudad contaminada de tal manera que ni una estrella contemplaba, por barrios marginales donde la miseria era el pan de cada día, el amor se compraba con dinero, igual que la falsa felicidad. El joven bohemio, que siempre había soñado con poder enamorarse, esa noche triste, dejó de creer en el amor.

Veía los más pobres en la calle pidiendo para comer -o quizá drogarse y así evadirse de la triste realidad que los solía envolver-, fue entonces cuando el pobre bohemio, entristecido, descubrió la inexistencia de la dama de la justicia.

Las horas iban pasando, las agujas avanzando, y no solo las del reloj, lo que el joven bohemio lograba escribiendo y bebiendo, la gente de las calles lo alcanzaba chutándose cualquier mierda. El joven bohemio maldecía haber salido al mundo, el joven bohemio quería volver a su realidad, el pobre bohemio no sabía que no había vuelta atrás.

Escuchó a dos desconocidos gritar, usaban palabras como corrupción, políticos y engañar, mencionaban a un tal Paro y Desahucio que les habían ido a visitar, memorizó sus historias para así jamás olvidar. Ingenuo joven bohemio, todo aquello nunca debió escuchar. ¿acaso la vida ahí fuera no entendía la palabra libertad?

En ese momento el joven bohemio, huyó corriendo hacía su guarida, de la que nunca saldría, después de aquella noche dudó hasta de su libertad, y no se equivocaba, pues al indagar en el mundo abandonado a su guarida, también abandonó a su libertad.

Narró su capítulo final.

Cerró sus ojos.

Jamás quiso volver a despertar.

Reinventarse

Reinventarse. Caer y levantarse.

Hazlo, porque a veces es necesario caer y reinventarse, después de levantarte.

Tenemos días malos, semanas malas, meses malos, épocas malas, pero eso solo son momentos temporales, más cortos o más largos, esos momentos terminan y dan paso a lo que llaman 'la calma después de la tormenta'. Aún así, yo soy de las que ha acabado creyendo que en cada día, por muy horrible que sea, hay que aferrarse a las cosas buenas, aunque sea el mínimo detalle, como una sonrisa regalada por la calle.

Nunca sabes en qué momento puede cambiar tu vida. Debes de relajarte, dejar de compadecerte de ti mismo y de lo miserable que puede llegar a ser tu vida, porque eso no te dejará avanzar. Crecer es aprender de los errores, y no obcecarse en ellos y quedarse atrapado en la depresión. Es aceptarse a uno mismo, y aceptar también que todos cometemos fallos. Pero eso no es algo malo, es algo que sucede en la vida, cada vez más compleja. No merece la pena hacer todo aquello que se supone que deberías hacer, porque no le debes nada a nadie. Haz lo que realmente te apetezca, y no hagas lo que se supone que debes hacer más veces de las que deberías. No te pongas la máscara de la perfección, porque sólo estarás engañándote a ti, no a los que te rodean, porque no hay ninguna necesidad de aparentar ser lo que no eres. No te disfraces de valiente, no escondas tus miedos. Eres una persona con sentimientos y pensamientos, y debes liberarte de los miedos del qué dirá la gente. Porque lo único importante es ser tú mismo, desquitarte de lo inculcado y inculcarte tus propios valores, moldearte a ti mismo, no dejarte moldear.

Caer, levantarse y reinventarse para no perderte en el dédalo que es la vida. Recréate, pero no a su imagen y semejanza. Sé tu mismo.


Es momento de reinventarse, caer y levantarse.