Entre bambalinas

La obra ya empezó y yo no recuerdo el guión, mi vida gira entorno al escenario y yo intento improvisar. Veo cómo el público me mira, me observa con los ojos abiertos y con indiferencia. La gente entra y sale del escenario, y yo sigo sin acordarme del guión.
¡Que baje el telón! grito desesperadamente, con lágrimas en los ojos. Quiero que termine ya la obra, me estoy volviendo loca. Que desaparezca el público, que dejen de mirarme. Que caiga el decorado, las mesas, las sillas, las cortinas. Que desaparezca la multitud de personas que entran y salen, ríen, corren, saltan y juegan entre bambalinas. Quiero estar sola, el escenario es mío. ¡Iros! ¡Desaparecer de mi vista! Me empujan, me cogen de las manos y me tambalean, me llevan de un lado a otro.

Y súbitamente me sueltan.
Se alejan.
Me quedo sola, desamparada.

Silencio.

Se han ido todos. El escenario está vacío, solo estoy yo. Mis pensamientos son como un martillo que da golpes sacudiendo mi mente. Me presionan la cabeza. Se mezclan con las emociones y con la consciencia, y me llevan lentamente al fondo del escenario. Está oscuro. Empiezan a caer gotas de agua. Caen en el pelo, me lo empapa todo. Sobre la cara, mis ojos, mis mejillas, mi nariz... me acarician la piel con dulzura, se deslizan hasta el cuello y mi espalda y descienden hasta el suelo. Poco a poco, una tras otra, siguiendo el mismo recorrido, sin parar. Me envuelve el frío y voy derrumbándome cada vez más y más...
Los focos se apagan. Me consume la tristeza. La soledad.

Se cierra el telón.

Mai

No siento.

...y me como mis propias palabras, soy una verdadera hipócrita, y mi máscara no puede parar de soltar mentiras, decir lo que no pienso, parecer lo que en realidad no soy, tragarme el alma y esculpirla por la noche a mi almohada en forma de lágrimas y gemidos ahogados. Aparentar ser quién no soy, fingir que no me importa nada ni nadie, que yo no siento, que yo soy fuerte.

Mai

Mariposas



Sonrío cada vez que lo recuerdo y créeme, es muy raro, hay veces que muerdo mi mano para ver si fue soñado, y es que, me he imaginado tantas veces contigo, que cuando al fin te tuve enfrente, sólo pude estar callado. Entré con los justo en la cartera y salí con el alma llena, y eso no lo paga una moneda, ni lo hace cualquiera, dí de qué manera o forma conseguiste que por ti rompiese mis normas.. Yo, el típico chico que fue a la barra del bar, pidió una copa, vio tu cara y quedó "bocas" sin más, yo era un manojo de nervios manejados por tu cuerpo, gestos lentos, poesía en movimiento, y no es un cuento si te cuento que mi rostro era un poema.






Rayden